viernes, 1 de junio de 2007

Suicide. The second album.













El disco que hay que oír de Suicide.
Su primer álbum fue imprescindible en su momento, había que pasar por ello. Ellos tenían que decirlo y nosotros no lo podíamos dejar de oír, así fue. Pero fue un trago, un mal trago de principio a final.
Esta segunda grabación, diferenciada en el título por la aparición de los nombres del dúo a modo de firma, deja respirar sin perder la dureza. "Harlem" es tan demoledora como "Frankie teardrop", sólo que el perjuicio de su veneno actúa en el mismo centro nervioso del oyente, no en sus oídos.
Es el disco de los matices. Por haberlos se permitieron hasta incluir baladas. La ternura de Suicide está aquí y es tan desarmante como los delirios de su desesperanza.

(En la re-edición, el primer CD del doble incluye el LP original, remasterizado con bonus tracks. El segundo CD son los primeros ensayos de la banda. Lo curioso de una edición tan cuidada es que algún despistado en la compañía discográfica haya cambiado de nombre y orden dos temas del disco. Y curioso también es que no se haya dicho en ningún sitio. Tampoco ha habido queja acerca de la pérdida de la portada y la contraportada. Este plástico lucía uno de los mejores trabajos gráficos que se hayan visto envolviendo vinilos, pero ha sido sustituido en el nuevo formato digital por una foto de la banda que neutraliza por completo la fascinación del original).

4 comentarios:

Joaquinita dijo...

Hola Coco,
Cuantas cosas desconocidas también para mí.
Me parece que me voy a pasar por aquí de vez en cuando a ver si domestico un poco esta oreja mía, que ya estoy oyendo que no tiene demasiado criterio.
Creo que aprenderé algo con tus buenas explicaciones. Siempre me ha costado entender el lenguaje musical ¿O será el tapón?

Joaquinita dijo...

Se me olvidaba decirte que me gustó mucho el escrito que pusiste ayer en el blog de Marcelo Figueras.
Besos.

Coco Becerra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Coco Becerra dijo...

Joaquinita, vamos a tener que mirarte ese tapón... a ver...lo primero, limpiarlo de jotas aragonesas, sevillanas traperas y...¡por Dios! ¡Qué cara! ¡Qué gesto! ¿Qué carajo es esto? ¡Drexler el preñador! No puede ser...agua...algodón...y como nueva. Voilá. Oídos limpios.
Aprovechando el drenaje, pronto colgaré un temita nuevo nuevo en Azúa, para que los demás también lo pillen, (ya habrás visto que luego los pongo aquí, en el apartado "escucha lo que te digo"). A ver si te va.

Lo de Figueras es por H. Foster, los colocones de la niñez + la deformación profesional del amigo Pepe, que también me toca.
Si no es mucho preguntar, ¿quién es ese tío dibujante del que hablabas en uno de tus posts?
Y si es mucho preguntar, nada, lo dejamos para otro día.

Por cierto, bienvenida. Estás en tu consulta otorrinolaringológica.