lunes, 27 de agosto de 2007

Una vida de buenos propositos cumplidos


Por casualidad, hoy me he encontrado con el amigo A.
Hacía tres, cinco años, qué sé yo, un montón de tiempo que no nos veíamos. Casi sin dejarme terminar que le preguntara qué hacía, me ha dicho que acaba de tener un hijo.
-Se te acaba la vida. Olvídate de salir, de entrar, de ir a...Nada. ¿Quieres creerte que acabo de comprar una revista que se llama "Bebé"?
-Pues seguimos casi en las mismas, de beber, a bebé...¿Qué más has hecho? Te veo creativo...
-Me he comprado un piso y me he hecho funcionario
-¡Mira por donde, el guiri funcionario! ¿Y qué haces en agosto en el Corte Inglés? ¿Buscar un regalo de Navidades para tu padre?
-Mejor que para tu madre, ¿no?
-Pues si, oyes...Yo no me veo de padre, tú, no puedo, si no he dejado de ser hijo todavía; hijoputa, dirán algunos...Vamos, que casi he cumplido los buenos propósitos que tenía para mi vida cuando joven.
He tenido mi aborto, he talado mi árbol...y he abierto un blog.

23 comentarios:

hanako dijo...

Hace mucho que dejé de tener propósitos: ahora todo es un lento devenir entre el despiste y algún pequeño desaste, aderezado eso sí con buen humor. Lo demás se va presentando... vamos tirando que no es poco!! sdos

hanako dijo...

"desastre"... ahora eso sí, por lo menos no tengo blog, jejeje

Coco Becerra dijo...

No sé otros hombres, pero el palo de un aborto, y lo digo después de media vida, fue severo. Del árbol se hizo leña, todavía sirvió para algo.
Lo del blog, pues de eso que te libras, tú. Es como la falta de propósitos, disfrútala mientras te dure, (es como mejor se está, parece que regresa el tema taoista) porque nada es eterno...y no quiero asustarte.

hanako dijo...

una ya va teniendo una edad y coge perspectiva, incluso aprendes a perdonarte...

curiosa es la vida, hoy hablas de tu experiencia (lo siento, debió ser un palo, desde luego). hoy nace mi sobrina, eso espero porque han ingresado a mi cuñada despues de salir de cuentas hace unos días. la vida se renueva constantemente y a veces no nos damos cuenta. estoy un poco nerviosa (y exultante al mismo tiempo). sdos

Coco Becerra dijo...

Enhorabuena, tía.
Lo del vivir sin ataduras es difícil, yo creo que es más una cuestión de suerte que de otra cosa. Porque si se está haciendo fuerza para no ligarse, parece que se aprieten más los nudos por otra parte; vamos que vivir es atarse porque pretender ser libre sin relacionarse es un sinsentido.
Lo de perdonarse uno mismo a veces es complejo, y por eso mismo, creo que elemental. Hablándolo con un amigo, no hace mucho, salió la cuestión de la ventaja del creyente (cristiano,) quien parece contar con la ventaja de esa autoridad superior que lo descarga de sus culpas por medio de ese perdón. En el fondo, es como decir que quien debe perdonar es siempre el otro, al que se ofende, de quien se abusa.
Para perdonarse, el no creyente necesita hacer el esfuerzo de verse desde fuera, desdoblarse y encontrar esa partícula del presente superior a la que le falló antes. Quiero decir que si uno mismo es capaz de reconocer un error de exceso cometido a costa de otro, es que ha superado a quien fue entonces, que ya no es el mismo sino otro, digamos depurado o más comprensivo; otro que contiene a quien fuera en el momento del abuso. Desde esa perspectiva, el perdón de uno mismo depende de lo ligado que se sienta uno al niño, adolescente, tipo más o menos inconsciente que fue.
Uno no podría castigar eternamente a un chiquillo travieso, aunque lo fuera hasta lo ruin. Tampoco sería uno capaz de mantener condenado hasta el fin de los tiempos a un adolescente, aunque ese adolescente fuese egoísta hasta la crueldad...Sin embargo, parece que somos capaces de mantener esos juicios sin revisión cuando se trata de "nosotros mismos".

hanako dijo...

Joder, coco, me dejas impresionada. como ves no es que tenga mucho curro hoy, asi que tengo un poco de tiempo para releerte y aprender un poco más.

Lo de vivir sin ataduras como dices, sí, es imposible y todos en mayor o menor medida las tenemos. Aunque no son ataduras en el sentido peyorativo que se suele dar. Yo diría raíces, más o menos profundas según el caso de cada uno. Pero aunque tienes raices, también eliges tú (o las circunstancias) vivir solo/a en la medida que eso es posible, pero siempre en compañía, por supuesto.

En cuanto a perdonarse, nunca lo había pensado desde el punto de vista del creyente o no. Tal vez es porque nunca he buscado el perdón fuera... estoy de acuerdo con lo de perdonar al niño o adolescente. Es más jodido perdonar al adulto. Pero lo haces, porque al final siempre te toca reconciliarte contigo y con la vida. Asumir quién eres y cómo eres, creo que es una tarea que no acaba nunca: renovarse o morir, dicen. En fin, tirar pa'lante. sdos

Coco Becerra dijo...

A mí me parece que es tanto más difícil perdonarse como adulto cuanto mayor sea el orgullo (vanidad, para el caso) que uno tenga acerca de su propia imagen. Nuevamente, creo es una cuestión de perspectiva. Si es más sencillo tenerla con lo lejano es porque los cambios fueron evidentes a nivel físico. En teoría, parece que cuando se adquiere un físico estable, el carácter queda fijado. Lo veo, más que inexacto, injusto. No sé si es el carácter el que depende de las convicciones o estas de aquél, este terreno es resbaladizo, como la cuestión del huevo y la gallina, pero lo que sí cierto es que cuantas menos convicciones fijadas, más abierta queda la posibilidad de aceptación de lo inevitable de la evolución.
O sea, que si algo vale la pena mantener vivo de la niñez, para mí no sería tanto la curiosidad o la sencillez si no la consciencia -tan natural en el niño que es inconsciente de ello- de que uno sigue siendo un proyecto, de que no hay un punto en el que pueda decirse de uno mismo que "está terminado de hacer" y que, por tanto, debe rendir cuentas ante el juicio inapelable de esa autoridad exenta de error de juicio en que se convierte la propia falta de perspectiva.

Montse dijo...

Hola , me gusta tu blog, y tus comentarios.
Perdonarse a uno mismo, es más díficil de lo que parece, nos puede llevar toda la vida.
Cuando has cometido un error, se rectifica y no pasa nada.
Cuando has hecho daño, a la família, a los amigos, te has fallado, cuesta muchísimo más, porque siempre, siempre estarà contigo
Todavía espero una señal, un hecho, que me indique que todo está perdonado, sigo en ello.

hanako dijo...

No, no siempre es cuestión de orgullo, pero para el caso el resultado es el mismo. Es un ejercicio constante de masticar y digerir. Tampoco es cuestión de utilizar las circunstancias como atenuante. Las convicciones o los principios son necesarios para poder abandonarlos en cuanto la necesidad de cambio, la evolución, te invite a ello. El carácter lo veo como resultado de esas convicciones, pero tampoco tengo muy claro lo de la gallina y el huevo.

Me gusta tu pensamiento positivo: somos un proyecto. Y es verdad, a veces uno se olvida de ello y se cae en el peligro de la verdad absoluta de nuestra falta de perspectiva. Menos mal que al final no solo es cuestión nuestra, la vida se encarga de zarandearnos lo suficiente como para que no haya nunca nada inamovible.

Coco Becerra dijo...

Montse, sería fantástico que uno pudiera perdonarse en bloque. De un plumazo, perdonados los pecados (aún sin ser creyente, puede que sea la palabra más ajustada) de la infancia. De otro, los de la adolescencia, y así...A mí lo que me llama la atención es lo sencillo que resulta entender los porqués de un chiquillo, un adolescente y hasta de bastantes adultos -que no sea nuestro hijo, sobrino, consorte o amigo íntimo- cuando se le mira desde fuera; lo evidente de porqué hace esto o aquello a contra corazón, sabiendo que hace daño, y la dificultad de reconocerlo en la propia actitud.
Me repito, pero creo un cierto desapego es indispensable. Evaluar los propios errores como si fueran de otro es casi equivalente al mandamiento cristiano, ese de "ama a los demás como te amas a ti mismo"; frase reversible, por supuesto.

Hanako, lo de considerarse un ser perpetuamente en ciernes (hay a quienes les sonará a "por siempre inmaduro") es tanto más sencillo de aceptar cuanto menos pagado se esté de uno mismo, ¿no? Por eso digo que el orgullo en su forma pobre, teñido de vanidad, es un lastre difícil de soltar.

hanako dijo...

Si te refieres a que el orgullo nos impide aceptarnos como "proyecto en ciernes", estoy de acuerdo. Interpreté que decías que perdonarse es cuestión de orgullo, y te decía que no, no siempre.

Bueeeeno, que te dejo ya tranqui. sdos

francis black dijo...

Yo no descarto la paternidad , sobre el perdonarse a uno mismo , hay que vivir con uno , eso es un hecho . Tambien creo que mucha gente se recrea en su Error , hay cierto miedo a el cambio aunque ese sea bueno .

nikito nipongo dijo...

tanto perdon , porque esta mal visto cobrarse los palos que da este mundo capitalista?

Coco Becerra dijo...

Vaya, Nikito, hoy no digas que no pones...Eso de que el concepto de perdón/culpa pueda estar ligado al de la propiedad privada/deuda es digno, por lo menos, de una tesina. No conozco tanto de culturas de la No-propiedad privada, pero si puedo, investigaré a ver cómo solventan el asunto de las deudas emocionales.
Good, Nikito (de la Calzada).

Anónimo dijo...

A propósito:

PERDÓN
Gabriel Ferrater

Amor, te he pedido perdón
demasiadas veces, hasta que has visto
la argucia del corazón tramposo:
de tu perdón, él hace permiso.
"Perdón de habértelo pedido."
Otra chispa se te enciende
y zigzaguea por cien espejos
de suplicado consentimiento.
Una baja magia quiere
deslumbrarte, y ha levantado
(almagres y verdes) una barraca
de una feria suburbana.
Amor, no entres ahí. Infiel
ayudante del mal histrión,
el corazón, te entrego descubierto
su truco de implorar perdón.
Amor, perdón. Perdón por mí.
Un último perdón sin encanto,
no un proyeCto de los vidrios viles,
el fraude que por ti montamos.
Y aún más. Perdón, perdón
por ahora, por este momento
en que el relampagueo desasosegador
me ha hecho temer que te engañara.
Yo que no sé dejar el servicio,
demasiado fácil, del corazón absurdo,
he olvidado (¿verdad que lo comprendes?)
qué real eres, cómo vives en ti.

Versión de José María Valverde

Juan (O)

Coco Becerra dijo...

Gracias, Juan. (Ahora que no nos oye nadie, te diré que parece otra cosa la página esta con un poema enganchado).

Montse dijo...

Men encantan tus razonamiento, te seguiré leyendo y mandando mensajes.
No importan los cambios, no importa el pasado, lo que de verdad importa es que al fin de he encontrado
(creación mía)
Je, je, quiero decir, que me refería al hablar del propio perdón, porque tenemos un ordenados muy potente en nuestro cerebro, que grava todo, y no borra nada, y a veces, sientes esa tristeza de haber hecho algo mal.
No es recrearse en el error es reconocerlo.

pájaro gopita dijo...

Coco, llego tarde como siempre. Antes has hecho referencia relacionarse con los demás. Yo creo que tiene que ver, más que con la libertad, con la necesidad imprescindible de salir de la evidencia de realidad que supone la soledad. (Uf!, esta noche no he dormido suficiente, las necesidades se agudizan).

En cuanto a los propósitos, en mi caso no ha sobrevivido ninguno que no esté vinculado a necesidades básicas: volar, buscar comida, aparearse… A veces sacan la cabeza un poquito, pero la cotidianidad y yo los aplastamos sin piedad.

En lo del perdón no entro, sería repetir mucho de lo que habéis escrito.

Felicidades, Hanako

Saludos

Coco Becerra dijo...

Aquí no se puede llagar tarde, Pajarito, siempre estamos a tiempo. Pobrecitos propósitos, piando por su poquito de comida...ya que abren el pico, podrías dejarles caer algo dentro, digo yo.

hanako dijo...

uff, la verdad es que me puse un poco pesadita con lo del perdón, entenderme, me altero y se me va un poco la pinza... (la euforia mezclada con intranquilidad tiene efectos extraños, y sin una gota de alcohol!!! seguro que ese fue el problema). gracias por las felicitaciones que he leído por aquí y por allí.

en fin, read you soon, coco&co. que os divirtáis!!!

Coco Becerra dijo...

Hanako, si tú te pusiste pesada, yo ni te cuento...Buenas vacaciones y hasta la vuelta.

Chiqui dijo...

COCO este sitio cada día más creativo. Me encanta lo de las tenazas y la puntilla.La Pastoral, magnifica.

YO OS PERDONO A TODOS!

Coco Becerra dijo...

El vídeo está muy bien, mira que es sencillo...(Viéndolo me acordé de la estrofa esa del Pedro Navaja, "si naciste p'a martillo, del cielo te caen los clavos". Si la encuentro, la pongo...).
Coñe, ahora que me doy cuenta...como que respiro mejor con tu perdón, Chiqui.